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Margarita Rosa de Francisco perdio su Segundo Esposo

Margarita Rosa de Francisco recibió una llamada de su madre, quien le avisaba la muerte de su segundo esposo Daniel Castello, de quien se separó por diferencia de caracteres. En su página de Internet la actriz comentó: “nuestro matrimonio fue toda una coreografía torpe, sin estructura, una decisión sin mucho fundamento. Ambos lo comprendimos sin evitar el dolor de lo imposible”.
Daniel Castello tenía 54 años. A finales de los 80 se casó con la ex reina del Huila y diseñadora María Pía Duque con la que tuvo una hija, Paloma. En 1991 se divorció de su esposa y luego, se le conocieron varios romances fugaces con mujeres famosas; sin embargo, cuando conoció a “La niña mencha”, quedó tan flechado que le propuso matrimonio en el 2002.
Para pedir la mano de Margarita, Daniel fue donde sus suegros, Mercedes Baquero y Gerardo de Francisco, y protocolariamente quedaron comprometidos.
Al poco tiempo ambos se divorciaron pero se tenían un gran cariño. Sentimiento que hoy se convierte en melancolía con la noticia de la muerte inesperada de Daniel, que aunque aún no se saben las razones reales, se especula que fue por un paro cardíaco.
Margarita Rosa de Francisco dio a conocer la noticia por la red social Twitter (@Margaritarosadf) y publicó la siguiente carta en su sitio Web.
…se fue DANIEL CASTELLO
Hoy muy temprano recibí una llamada de mi mamà, una de esas llamadas inusuales que sólo anticipan una noticia inesperada, por lo general nada buena. ” Mi amor, Daniel Castello murió de un infarto esta mañana”. Sentí q la sangre de mi cabeza se fue toda a los pies. Lívida, quedè a expensas de montones de recuerdos que nunca habìan vuelto.
Ahora se agolparon sin pudor para mostrarme un lapso de mi vida que habìa dado por clausurado. Yo me casé por segunda vez con este hombre a quien conocí en unas vacaciones aquí en Bogotà, cuando terminaba mis estudios de Arte Dramàtico en España. Fue divertida su manera de abordarme, ingeniosa y auténtica.
Daniel era hijo de una de las mujeres màs atractivas y aristocràticas que he conocido en mi vida…Nuestra historia juntos tuvo muchos altibajos, discrepancias, nos hablamos duro, nos divertimos, bebimos…no sé si nos quisimos tanto. Nuestro matrimonio fue toda una coreografía torpe, sin estructura, una decisión sin mucho fundamento.
Ambos lo comprendimos sin evitar el dolor de lo imposible. Habíamos prometido a Lola su madre espléndida, nunca rendirnos, ella, madre al fin y al cabo, nos lo pidió con nuestras manos entre las de ella, como si en el fondo supiera que tarde o temprano vendría el derrumbe.
Vino y con mucha vergüenza. Daniel era …( Que raro hablar en pasado ) un hombre alegre, le encantaba el juego, la mùsica, los amigos. Siempre era el centro de la fiesta, se carcajeaba y le sacaba partido a su coquetería, que parecìa estar concentrada toda en una sonrisa de dientes grandes, contagiosa, escandalosamente deliciosa.
Era un hombre de ansiedades existenciales, talvez por eso entendía las mìas con tanta precisión. Ahora, siento un frío sin nombre, lloro a contragolpe, siento miedo de la ley que comprende la segura partida de todos los que habitamos este mundo. Comprendo en este mismo momento que sólo atendiendo ese Llamado Ancestral que nunca cesa, podemos acceder a la paz de nuestro espíritu…no es si no olvidarse de quienes creemos ser y escuchar…verdaderamente escuchar la suave voz que nunca para de revelar nuestra verdadera identidad. Hoy me reuniré con la familia de Daniel, les daré un abrazo. Me quedaré en silencio.